En la estrategia de mantenimiento de cargos que parece haberse impuesto
en el nuevo Gobierno de Dilma Rousseff, Henrique Meirelles, presidente
del Banco Central de Brasil va a convertirse en la excepción. Según lo
anunciado por fuentes del equipo de transición, Meirelles abandonará su
puesto para asumir un ministerio del área de Infraestructura,
probablemente el de Transportes.
La tasa de inflación, por encima de las previsiones del Gobierno,
podrían haber desencadenado esta decisión. Según los últimos datos, el
alza de precios interanual se eleva el 5,2%, lejos del 4,5%
presupuestado por el Gobierno. Se especula que el BC podría perder la
independencia de la que goza desde 1999 para combatir la inflación y
pasar a formar parte del Ministerio de Hacienda. La confirmación de
Guido Mantega al frente del ministerio podría estar detrás de la
retirada de Meirelles del cargo.
Pero el presidente del BC, amigo personal del actual mandatario
brasileño, Inacio Lula da Silva, no pasará al olvido. Rousseff, que
accederá a la presidencia el 1 de enero de 2011, parece tener reservado
para él un puesto de importancia en el Ministerio de Infraestructuras.
Aunque el Gobierno no ha querido confirmarlo, podría ocupar el
ministerio de Transportes, que en este momento enfrenta proyectos de
importancia como las mejoras viales de cara al Mundial de futbol de
2014.
De todos los nombres que fueron presentados a Rousseff para sustituir a
Meirelles en la presidencia del BC, el más cotizado es el de Tombini.
Ayer, las mismas fuentes del equipo de transición desestimaron otros dos
nombres para asumir la presidencia de la autoridad monetaria: Octavio
de Barros, economista jefe de Bradesco, y Fabio Barbosa, presidente de
la Federación Brasileña de Bancos (Febraban).
Aquellos que gustan de jugar a la lotería de cargos, aseguran que
Alexandre Tombini, actualmente jefe de regulación financiera del Banco
Central y uno de los arquitectos del régimen de “meta de inflación” que
Brasil adoptó en 1999, podría ser el elegido.