Las economías de Chile, Brasil y México se encuentran en buena forma.
Según las últimas estadísticas y previsiones para 2011 difundidas por la
OCDE, los tres principales motores de la economía latinoamericana
continuarán con sus buenos datos, incluso por encima de los demás
miembros de la Organización en lo que a crecimiento del PIB se refiere.
Sin embargo, pese a que las noticias son positivas, los tres países
tienen mucho trabajo por delante.
Lo cierto es que estos datos hay que observarlos bajo una perspectiva
histórica. Estados desarrollados como EEUU han visto rebajada su
previsión de crecimiento hasta el 2,7% para este año y el 2,2% para
2011. La crisis financiera ha golpeado con dureza la economía
estadounidense y los movimientos para introducir liquidez en el mercado
no están dando los resultados presupuestados. Sin embargo, la de EEUU es
una economía desarrollada que, en consecuencia, es poco probable que
alcance crecimientos como los de economías en desarrollo.
Brasil es un buen ejemplo de ello. Después de estancarse en 2009, el PIB
del país dirigido por Lula da Silva crecerá este año un 7,5%, muy por
encima de los países desarrollados. Los datos de pobreza son
emblemáticos. La clase media brasileña ha pasado del 37,6% en 2003 al
50,4% en 2009, según datos del superintendente de relaciones con
inversores de Multiplan, Rodrigo Krause, y los índices de desempleo se
mantienen estables entre el 6 y el 7%.
Estos datos reflejan una gran mejoría. Por el contrario, también
identifican el punto de partida de la economía brasileña antes de su
eclosión como país emergente. La población que vivía por debajo de la
pobreza en 2003 se situaba en algo más del 50% de la población. A día de
hoy, esos datos han descendido hasta el 37%. Es innegable que el
crecimiento del PIB, que se situará en el 4,3% en 2011 según la OCDE,
habla de una mejoría de la economía brasileña. Por el contrario, su
crecimiento partió de una situación de subdesarrollo.
El año 2009 fue aciago para Chile. A una caída de su economía del 1,4%
han venido a sumarse sus consecuencias en 2010. A finales de julio, el
nuevo presidente chileno, Sebastian Piñera, anunciaba la primera subida
del índice de pobreza desde el inicio de la democracia. 355.000
ciudadanos habían perdido capacidad adquisitiva, pasando a significar un
15% de la población en estas circunstancias. Piñera achacaba a los
escasos datos de crecimiento de la economía y a los trabajos precarios
las malas noticias.
La OCDE ha dado un espaldarazo a la economía chilena. Según sus
previsiones, este año el PIB chileno se ha recuperado para crecer hasta
el 5,2% y lo hará hasta el 6,2% en 2011. Esto significaría recuperar la
senda que ha permitido rebajar los índices de pobreza desde el final de
la dictadura, algo siempre beneficioso tanto para los chilenos como para
sus vecinos y socios comerciales.
México parece haberse estancado en los últimos dos años. La fuerte
dependencia de la economía mexicana con respecto a la estadounidense
provocó un hundimiento del PIB en 2009 para caer un 6,6%. Sin embargo,
según datos de la OCDE, México recupera la senda positiva para crecer un
5% este año y un 3,5% el próximo. El estancamiento en 2011 vuelve a
tener en los flojos datos de EEUU su explicación.
Al cierre del año, alrededor de 6.8 millones de mexicanos pasarán a
formar parte a las filas de la población en condiciones de pobreza. De
ellos 2.5 millones no dispondrán de los alimentos necesarios para
cubrir sus necesidades básicas. El número de pobres en México alcanzará
un saldo de 50 millones este año, de los cuales 19 millones vivirán en
condiciones de pobreza alimentaria. Estos datos reflejan los grandes
avances que México bebe acometer de cara al futuro.
Los buenos datos de Chile y Brasil contrastan y ejemplifican que
dirección ha tomado la economía mundial al menos mientras perdure la
crisis económica. Los dos primeros países mantienen fuertes vínculos con
Asia, principalmente con China, Corea del Sur y Japón. Exceptuando a
México, que parece abocada a mantener su dependencia hacia EEUU, la
mayoría de las economías latinoamericanas han efectuado el mismo viraje
hacia Asia y sus buenos datos de crecimiento parecen indicar que han
hecho lo correcto.
La India es el mejor de los ejemplos en relación a la capacidad de
engaño de los índices macroeconómicos. Con crecimientos del 7,7, 9,1 y
8,2% desde 2009 hasta 2011, reflejan la espectacular evolución de la
economía india. Sin embargo, es de orden público, sus índices de pobreza
siguen siendo apabullantes. Si la economía sigue poniendo su foco en
Asia, la India terminará por mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos.
Por el momento, junto a los tres países latinoamericanos de la OCDE, se
mantiene en cabeza del crecimiento y al frente del engaño.