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Una enorme escultura de Hermann Guggiari cargada de simbolismo preside
el Salón de Bronce. Representa el mapa del Paraguay donde en la Región
Occidental sobresale un soldado en posición de alerta y en la Región
Oriental con una familia paraguaya donde la madre aparece con un bebé en
brazos y al lado un ciudadano común agricultor, que fueron los que
dieron el soporte logístico durante la contienda; cultivaban la tierra y
producían de tal manera que los soldados no necesitaran nada en la zona
de operaciones. A un lado, la tumba del soldado desconocido con las
máximas condecoraciones.
Las paredes del salón, declarado
Monumento Nacional, están cubiertas de machimbre de lapacho y sobre ella
van los 7.834 nombres de oficiales que estuvieron en la Guerra del
Chaco al finalizar el conflicto bélico. Las letras fueron confeccionadas
en el Arsenal de Marina con el bronce extraído de los principales
lugares donde se desarrollaron las batallas. Son vainillas de fusilería,
ametralladora y de artillería que totalizan 831 kilos de bronce.
“Toda
la población paraguaya se movilizó, cerca de 95.000 fueron al Chaco,
fallecieron 30.000 y en el reglamento del salón se decidió poner los
nombres de todos los oficiales que participaron en la contienda y
lograron salvarnos de la humillación y la deshonra”, explica el Cnel.
DEM (R) Elio Antonio Flores, director del Salón de Bronce, dependiente
del Círculo de Oficiales Retirados de las FF.AA. De la Nación, cuyo
presidente es el Cnel. DEM (R) Amancio Servín Ramírez.
Ahora
las autoridades del Círculo buscan formar un museo para rescatar
valiosos documentos relacionados con la guerra y que fueron hallados en
un depósito. Incluye ejemplares encuadernados de periódicos que
siguieron día a día el desarrollo de la contienda, especialmente “El
Liberal”, con enviados especiales al frente entre 1932 y 1935.
“Estamos
muy contentos con este material que queremos rescatar con el apoyo de
empresas privadas o instituciones. Nosotros tenemos un presupuesto que
nos otorgó el Congreso Nacional, pero no nos alcanza para cubrir los
gastos para rescatar estas reliquias”, comentó.
Flores
explicó que la intención es digitalizar todos los materiales, puesto que
ya no se los puede manipular dada la fragilidad del papel y porque se
deshacen al ir hojeando. “Queremos que estos documentos sean consultados
y estén a disposición de los estudiantes, de los maestros y de los
descendientes de nuestros ex combatientes de la Guerra del Chaco”,
precisó.
En los croquis elaborados a mano en el frente
también aparece todo lo relacionado con la planificación estratégica,
táctica que los comandantes confeccionaron para ilustrar a sus soldados
el lugar donde se encontraron los soldados enemigos, dónde se iba a
desplazar para la defensa para colocarse frente a las tropas bolivianas
mientras otras tropas paraguayas realizaban el corralito con las
maniobras envolventes por los flancos.
Imponente mural
Uno
de los principales motivos que llevó al conflicto bélico, explica el
Cnel. Flores, es que los países del antiguo imperio español no estaban
bien delimitados en Sudamérica y esta situación se refleja en el enorme
mapa mural elaborado por Juan Fremiot Coronel, escultor nacional que lo
realizó cuando se inauguró el salón. El mural muestra hasta dónde
penetró el ejército boliviano y hasta dónde lo hizo retroceder el
ejército paraguayo a lo largo de unos 600 kilómetros.
También
aparecen el límite histórico entre Paraguay y Bolivia, que es el río
Parapití, los límites actuales y la región más rica del Chaco Boreal que
perdió el Paraguay y que hoy es la zona ganadera, forestal y minera y
petrolera que está explotando Bolivia.
Con un vistazo al
mapa, estudiantes y profesores pueden aprender fácilmente todo el
desarrollo de la contienda ubicando los movimientos de las tropas y los
distintos fortines con las batallas de la Guerra del Chaco. Realmente el
Salón de Bronce representa un lugar místico digno de visitar.